La autora Merly Hatch revela cómo la práctica sistemática del agradecimiento no solo mejora el estado de ánimo, sino que reconfigura las redes neuronales y fortalece el sistema inmunológico, actuando como un antídoto biológico frente al estrés
La salud física y mental no depende únicamente de factores externos, sino también de la calidad de los pensamientos recurrentes. Merly Hatch, reconocida por su libro “Yo soy consciente”, propone un enfoque utilitario basado en la ciencia para convertir la gratitud en un hábito transformador.
En entrevista para El Heraldo Radio, la experta enfatizó que el agradecimiento no es una práctica superficial, sino una herramienta para fomentar el bienestar integral.
La conexión entre el estado anímico y la salud fue catalogada como innegable por Hatch, quien además detalló que la gratitud actúa como una técnica eficaz para expandir emociones como la felicidad, la tranquilidad y la paz. Desde una perspectiva biológica, esta práctica estimula al cerebro para liberar dopamina y serotonina, conocidas como las hormonas del bienestar.
Además, el agradecimiento influye directamente en el ritmo cardíaco, promoviendo un latido rítmico y armonioso. Esta sincronía envía una señal de calma al cerebro, lo que contribuye al equilibrio general del organismo. En contraste, la queja provoca la liberación de exceso de adrenalina y cortisol, lo que eleva el estrés y aumenta la vulnerabilidad a enfermedades.
Tutorial: Cómo integrar el hábito de la gratitud paso a paso
Para quienes deseen transformar su realidad personal y fortalecer su sistema inmune, se sugiere seguir este método de entrenamiento mental:
Paso 1: El enfoque matutino
Nada más despertar, se recomienda dedicar los primeros segundos del día a agradecer por la oportunidad de una nueva jornada. Este acto puede dirigirse al “padre” o al “universo”, según la preferencia personal, estableciendo una frecuencia de paz desde el inicio.
Paso 2: Reencuadre de situaciones cotidianas
El practicante debe aprender a encontrar el lado positivo incluso en escenarios aparentemente desfavorables. Por ejemplo, al pagar la renta o los servicios, el enfoque debe estar en el hecho de contar con un techo y comodidad, transformando un egreso de dinero en un reconocimiento de abundancia.
Paso 3: Registro nocturno de gratitud
Antes de dormir, es fundamental escribir al menos tres cosas o personas por las cuales sentirse agradecido ese día. Según la neurociencia, este hábito fomenta la creación de nuevas redes neuronales, permitiendo que el cerebro perciba con mayor facilidad los aspectos positivos de la vida de forma automática.
Paso 4: Sustitución de la queja por aprendizaje
Se debe identificar el momento en que surge la queja y cambiarlo por la búsqueda de un talento oculto o una lección. Hatch asegura que la gratitud funciona como un “bumerán”: cuanto más se agradece, la vida devuelve más situaciones por las cuales agradecer.
Fuente: El Heraldo
