Las autoridades capitalinas señalan que estas restricciones buscan reducir el ruido que diariamente afecta a peatones, ciclistas y otros conductores
Realizar modificaciones al sistema de sonido de un automóvil o instalar un claxon distinto al original de fábrica puede salir mucho más caro de lo que muchos conductores imaginan. En la Ciudad de México, el Reglamento de Tránsito contempla sanciones económicas que superan los 2 mil 900 pesos para quienes alteren el vehículo y generen ruido excesivo en la vía pública.
Aunque la mayoría de los automovilistas relaciona las multas únicamente con el uso indebido del claxon, la normativa capitalina también castiga otras conductas que incrementan la contaminación auditiva. Entre ellas se encuentra la instalación de bocinas, sirenas o claxones modificados que emitan sonidos más fuertes o diferentes a los autorizados por el fabricante.
Las autoridades capitalinas señalan que estas restricciones buscan reducir el ruido que diariamente afecta a peatones, ciclistas y otros conductores, además de prevenir accidentes ocasionados por dispositivos sonoros que pueden distraer o confundir a quienes circulan por las calles.
Por ello, antes de realizar cualquier modificación al vehículo, los automovilistas deben verificar que ésta no vaya en contra de las disposiciones del Reglamento de Tránsito, ya que una alteración aparentemente sencilla puede terminar en una sanción de varios miles de pesos.
¿Qué modificación puede costarte casi 3 mil pesos?
El Reglamento de Tránsito establece que instalar un claxon que produzca un sonido distinto al original o que genere un volumen excesivo constituye una infracción. La misma disposición aplica para la colocación de bocinas o equipos que produzcan ruido innecesario durante la circulación. En estos casos, la multa puede rebasar los 2 mil 900 pesos, dependiendo del valor vigente de la Unidad de Medida y Actualización (UMA) y de la sanción aplicada por la autoridad correspondiente.
Otra conducta que también puede derivar en una penalización similar es provocar ruido excesivo con el motor, por ejemplo al acelerar de manera innecesaria mientras el vehículo permanece detenido o circula lentamente en medio del tráfico. Estas acciones forman parte de las faltas relacionadas con la contaminación auditiva y pueden ser sancionadas por los agentes de tránsito.
También hay multas por usar mal el claxon
Además de las modificaciones al vehículo, el Reglamento recuerda que el claxon únicamente debe utilizarse para prevenir un accidente o advertir un peligro inmediato. Hacer sonar la bocina por impaciencia, para exigir el paso o presionar a otros conductores también constituye una infracción.
En esos casos, la sanción económica es menor y puede ir de 5 a 10 UMA, lo que en 2026 representa multas aproximadas de 586 a 1,173 pesos, además de la aplicación de un punto de penalización en la licencia de conducir. Las autoridades exhortan a los automovilistas a respetar estas disposiciones, ya que además de evitar multas, contribuyen a disminuir la contaminación por ruido y favorecen una circulación más segura para todos los usuarios de la vía pública.
Fuente: El Heraldo de México
