Se trata del mayor descubrimiento arqueológico de la última década, cuyo estudio sigue en marcha
A partir de octubre se abrirá parcialmente al público la Tumba 10 en Huitzo, Oaxaca, que fue descubierta la semana pasada.
Este sitio funerario, que de acuerdo a lo que hasta ahora han estudiado los expertos del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), está dedicado a un ancestro de alto rango, data del siglo sexto de nuestra era y permaneció cerrado mil 400 años.
Los arqueólogos Sira Martínez e Iván Salazar Beltrán, guiados por la comunidad y autoridades locales, lograron identificar en la zona el sepulcro, “un archivo vivo que da mayor información de la complejidad cultural zapoteca”, indicó en conferencia la secretaria de Cultura Claudia Curiel de Icaza.
La tumba mide alrededor de cinco metros de longitud, tres de ancho y tiene una altura dos metros; su hallazgo se realizó luego de un reporte de saqueo que denunciaron los habitantes de la zona; su grado de conservación la convierte en el descubrimiento más importante de la última década.
De acuerdo con Curiel de Icaza, la información sobre la vida zapoteca, su organización social, cosmovisión y arquitectura que han encontrado los expertos, se compara con los hallazgos de la Tumba 5 en el cerro de la campana, lo que confirma una tradición funeraria zapoteca compleja.
Entre los símbolos que se encuentran en la tumba y están en perfecto estado de conservación se encuentran el búho que representa la noche, la muerte y el poder, debajo de éste, el rostro de un hombre a quien posiblemente se dedicó esa tumba y además, “el lugar está rodeado por un friso de lápidas grabadas con nombres calendáricos, que confirman el desarrollo de la escritura, que hace que las civilizaciones tengan relevancia, no sólo por su destreza artesanal y su lengua, sino por un conocimiento”, agregó la secretaria de Cultura.
También se aprecian los rostros de un hombre y una mujer, posibles guardianes del recinto funerario y un mural en la cámara que representa una procesión.
Los trabajos del estudio de los distintos elementos, de antropología física en los huesos encontrados y de la restauración del mural, continúan y para cuando se abra en octubre el sitio, se contará con una mayor información para compartir con los visitantes, explicó Joel Omar Vázquez director del INAH Oaxaca.
Vázquez recordó que el hallazgo de la Tumba 5 en 1985, un sitio monumental en el cerro de la campana “da cuenta de la gran relevancia sobre todo en esta zona de los valles centrales”, donde ahora se descubrió la “Tumba 10”.
“La Tumba 10 da cuenta de la riqueza milenaria con la que contamos en el estado, es el sitio arqueológico registrado por el INAH cinco mil 352, de los cuales 14 está abiertos al público”, agregó el director, quien explicó que lo sitios cerrados, permanecen bajo tierra, pues luego de su estudio y registro, se vuelven a enterrar “para su conservación”.
Por las características del sitio, agregó, “podemos identificar perfectamente la relación cultural que comparten San Pablo Huitzo y Santiago Suchilquitongo. Es un hallazgo de gran relevancia, hay detalles muy importantes de símbolos que representan a los zapotecos y desmitifican idea de que en la conquista vinieron a civilizarnos, estamos identificando una civilización, con escritura, cosmovisión y entendimiento del mundo, es muy importante ratificarlo y sobre todo estudiarlo”.
El gobernador de Oaxaca Salomón Jara Cruz confirmó la creación de la primera escuela de conservación en el sur, para este año, así como del Museo de arte ritual y culturas originarias, “que ya está en un 70 por ciento de su construcción, en lo que era la casa oficial del gobierno”, adelantó.
Fuente: El Sol de México
